Miedo al fuego amigo

Miedo al fuego amigo

Opinión

Silencio. Intenta contener por un momento la respiración y afinar bien el oído ¿Lo has escuchado? ¿Oyes ese murmullo de fondo? Son los miles de ilustradores y publicistas españoles quejándose porque en sus gremios no hay una guía de precios y tienen miedo a hacer un presupuesto sin que se la jueguen los clientes o sus propios compañeros. Ya puedes respirar, a menos que seas un ilustrador o un publicista. En ese caso ya estarás acostumbrado a vivir sin oxígeno.

Pongámonos en contexto. Publicistas e ilustradores no tienen tarifas oficiales, recomendadas o de orientación porque la Ley de defensa de la competencia prohíbe a las asociaciones profesionales españolas fijar tarifarios orientativos y esto está controlado muy de cerca por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Esto se traduce en que si eres una asociación de este tipo y publicas un tarifario orientativo la CNMC te hace pagar una multa brutal.

Así que, si quieres hacer un listado con tarifas, tienes que hacerte una para ti solito en función de variables como plazo, esfuerzo, contrato, derechos derivados, tipo de trabajo, tipo de cliente, volumen de producción, etc. y hagas lo que hagas siempre vas a pensar que te la están metiendo por algún lado.

Si nuestro gremio fuera un animal sería un perro sarnoso, desconfiado y tembloroso que se debate entre la vida y la muerte, y que duda si aferrarse a la vida aceptando el chusco de pan que le ofrece el cliente o lanzarse a su yugular y darse un festín con su cadáver aunque esta maniobra le cueste la vida.

Pero siempre habrá un amigo campechano e ignorante que diga “pero no hace falta que publiquéis nada, podéis hablar entre vosotros. Fijaros en las enseñanzas de los más veteranos y en los conocimientos frescos de los nuevos profesionales”.

Este individuo no ha estado en ninguna charla de freelances o en alguna exposición, de lo contrario sabría que carecemos de esa camaradería, organización o confianza. Porque lo que nos ata las manos es el miedo. Miedo a abrirnos a otros otros profesionales como nosotros y a caer abatidos por fuego amigo.

Para que os hagáis una idea una conversación entre profesionales sobre este tema suele ser así:

– ¡Ey Lucrecia! ¿Cómo andamos?
– Ahí tirando, Ovidio.
– Me alegró mucho verte en el Pechakucha el otro día.
– ¡A ver si quedamos más cabrón, que estás perdido!
– Sí… Oye, una cosa ¿Te acuerdas que me dijiste que estabas trabajando con una marca de grandes almacenes?
– Sí, claro.
– Es que un cliente parecido me ha pedido presupuesto y quería saber tu opinión. Te mando por mail las cifras.
– ¡Ah!… vale… (se esfumó el buen rollo)
– ¿Cómo las ves?
– Bien… pero yo pediría más.
– ¿Como cuánto más?
– Pues… algo más.
– ¿Tú cuánto le cobras a tu cliente?
– Hombre, son situaciones distintas…
– Ya ¿Pero cuánto?
– Bastante más.
– ¿Me puedes decir la cifra?
– ¡Uy! Ojalá pudiera… Pero ya sabes…
– Entiendo, gracias de todos modos.
– ¡A mandar!
– Un abrazo a Patricia y a los niños.
– ¡De tu parte monstruo!

Efectivamente, nos cuesta la misma vida dar una cifra exacta o decir claramente lo que hemos cobrado porque tememos que la otra persona suelte un “¡Pero eso es una miseria!”. Esto implicaría que valoramos menos nuestro trabajo que el suyo o que hicimos mal el presupuesto y podríamos haberle sacado mucho más al cliente (y nos lo imaginamos encendiéndose un puro con un billete de quinientos euros y emitiendo una carcajada mientras dice “¡vaya chollo, menudo pardillo!”). Y eso nos duele, primero como profesionales y luego como patéticos seres humanos.

Sólo hay algo peor, que el interlocutor se sienta herido como profesional y grite a los cuatro vientos (o peor aún, en redes sociales) que estás bajando el caché de toda la profesión y que tienes la culpa de la precariedad del sector. Sí, tú solito ¿Hay gilipollas de este calibre en la profesión? Sí ¿Tendemos a ser ese tipo de gilipollas cuando tenemos la oportunidad? También.

Es más. Hay ilustradores y publicistas que cuando se encuentran en esa tesitura en algún foro especializado mienten como bellacos inflando los precios y no pillarse así los dedos. Una actitud deplorable, pero bastante más habitual de lo que pueda parecer.

Así trabajaba la Santa Inquisición ¿Pero qué o quién nos quiere tener controlados? Los clientes son demasiado heterogéneos como para ponerse de acuerdo (aunque salgan ganando) y el gobierno dudo que juegue con nosotros a esto. No somos tan temibles como rivales como para tomarse la molestia de caer tan bajo.

En estas profesiones hay un factor esencial a la hora de conseguir trabajo: la popularidad. Es muy posible que, si te expones a ser linchado públicamente, tu popularidad entre los profesionales del sector caiga en picado y por lo tanto pierdas tu prestigio y el posible dinero que traiga consigo en forma de encargos.

Es por eso que algunos prefieren callar para que el bonito gesto no termine enroscado a su propio cuello en un linchamiento público y profesional.

Ese clima de desconfianza generalizada y de lucha por la supervivencia en un sector masificado y apoderado de unos instintos tan bajos, hay otro punto clave para no agarrarse como un clavo ardiendo a la camaradería. Es muy difícil que un creativo o un ilustrador comparta altruistamente sus conocimientos y que formen parte de su fuente de ingresos.

Somos un grupo tan inseguro de sí mismo que tememos compartir nuestras armas para no vernos en clara inferioridad frente a los que no las comparten (y que además aprovechen las que tú les ofrezcas para volverlas en tu contra). Una vía más que nos lleva al miedo a ser señalados y atacados como si fuéramos el lobo omega de la manada dispuesto a ser masacrado por su propia manada.

Queda una reflexión en el aire ¿Qué diferencia a estos sectores de otros? ¿Qué hace de la creatividad profesionalidad un nido de cobardes y desconfiados? Yo me aventuraría a decir que la implicación personal en el proceso.

Hay quien lleva años puliendo y perfeccionando su estilo (o un proceso de trabajo) y la cautela lo paraliza al pensar que el resto no sabrá valorar su ofrecimiento o que lo convertirán en algo absolutamente distinto y pervirtiéndolo. También los hay que piensan que su profesionalidad o su estilo proviene de un talento innato, y que al compartir sus secretos ese don va a desaparecer.

Sea como fuere la publicidad y la ilustración viven un momento amargo. La competencia es cruel y voraz, y está continuamente definida por las tensiones típicas de las idas y venidas de clientes, por un apoyo institucional que brilla por su ausencia, porque no dejan de salir profesionales de escuelas y facultades, pero los clientes no nacen al mismo ritmo, etc.

Pero, tal y como hemos visto, bajo todo ese estrato de miserias existe un espíritu autodestructivo que nos impulsa al canibalismo más absurdo ¿Estamos realmente destinados a ser nuestros propios verdugos?¿Hay algún profesional que salga ganando realmente poniéndole la zancadilla a otro? ya hemos visto que si lo hay no lo va a confesar públicamente y si se lo preguntamos directamente tampoco nos lo va a querer decir. Así nos va.

Corrección política en publicidad: Del vino al agua

Corrección política en publicidad: Del vino al agua

Opinión

Hace poco un anuncio de Dove hizo saltar las alarmas en redes sociales porque en una campaña presentaba a una mujer negra que se transformaba en una blanca al quitarse una camiseta. Lo que no se suele decir es que después la chica blanca se quitaba una camiseta y aparecía una asiática y nadie ha puesto el grito en el cielo por eso. Pero lo que importa es que alguien se sintió ofendido con la primera transición y esto desató ríos de tintas (¿pixels?) en redes sociales. Dejando a un lado el tema de en qué orden habría resultado correcto que se quitaran las camisetas las chicas para que nadie se sintiera atacado y que no olvidemos que todas las actrices/modelos no eran más que chicas quitándose al ropa, Dove ha llevado una línea de publicidad sobre la diversidad de tallas, razas y culturas centrándose en el respeto a la mujer, y aún así debe andarse con mil ojos porque se le exige a la publicidad que sea políticamente correcta.

El caso es que por mucho que se regule (o auto-regule), la publicidad jamás será objetiva ni correcta al 100% porque se basa en la mirada subjetiva y los prejuicios de un ser humano: el publicista, y sobra decir que los anuncios no existen para que una marca o una agencia se gaste un presupuesto tremendo para que el espectador vea colores bonitos y diálogos chispeantes en su pantalla. El propósito de la publicidad es vender y para la marca el resto pasa a un segundo plano.

Ojalá la comunicación fuera sencilla y existieran fórmulas efectivas para que una persona consuma un producto o un servicio, pero no es así. El público está formado por individuos complejos y diferentes los unos de los otros. y comunicarse de manera efectiva a través de un único mensaje es una tarea ardua y laboriosa. Pero es que a eso sumamos que el emisor del mensaje (en este caso los publicistas) es otro grupo de personas igual de heterogéneo que insuflan a la comunicación parte de su personalidad. Lo único que puede unir a estas personas en uno y otro lado de la comunicación es las comunidades que forman, es decir, los grupos sociales y culturales a los que pertenecen, y el conocimiento que unos tengan de los otros.

Puede existir una empatía por parte del publicista siempre y cuando forme parte del público objetivo o lo conozca de una manera cercana, pero no cuando se desliga completamente de él. Es entonces cuando entran en juego una mezcla de la cultura aprendida, las vivencias personales y los clichés establecidos que llevan a hacer una especie de caricatura del target. Se exageran los rasgos culturales o personalmente asignados y desaparecen los matices. El público objetivo se puede reconocer en la comunicación  como quien se mira en un espejo borroso, pero nota las carencias y eso provoca que no haya una conexión total entre el producto anunciado y su público.

Pongamos un ejemplo. Es habitual que veamos cómo se juega con la simpatía o desprecio del público objetivo hacia otros colectivos para generar un gag o simplemente para provocar un conflicto/nudo en la narración. Por ejemplo los jóvenes ridiculizan a los adultos, los hijos a sus madres, las madres a los padres, los pobres a los ricos, los ricos a los hippies… y así sucesivamente. Hay miles de anuncios que siguen este esquema para acercarse a un público determinado, pero se alejan involuntariamente de los individuos (en teoría excepciones) que no encajan en esos roles.

Usando este tipo de recursos la publicidad jamás será un vaso de agua tibia porque siempre necesitará dotarla de algún sabor y color concreto para estimular y provocar una venta por parte del público al que se quiere llegar. A día de hoy se le está exigiendo a la publicidad que transforme el vino en agua y que aún así siga siendo atractiva y rentable.

¿Qué ha cambiado para que las voces de esas excepciones hayan cobrado más presencia? La respuesta es la facilidad para acceder a Internet. Antes una persona afectada por una publicidad de este tipo se acercaba a la oficina del consumidor y exponía su caso. Allí se ponderaba si era realmente relevante o si había muchas más incidencias al respecto como para abrir un informe e interponer una demanda. Ahora es tan sencillo como asomarse a una red social y poner a parir a la marca. Miríadas de usuarios en el mismo caso (e incluso alguien que pasaba por allí y se unió a la marabunta) prenderán sus antorchas para linchar a todo el que opine distinto. Las excepciones se encuentran y forman nuevas comunidades para que su voz se oiga más y se tenga en consideración.

Gracias a esto hay colectivos que han ganado visibilidad y que las marcas han barajado como público objetivo en sus nuevas campañas demostrando son las personas las que condicionan el tipo de comunicación que se imprime a la publicidad.

No soy el más apropiado para hablar a favor de la corrección política. Pienso que la publicidad influye en la sociedad y debe cambiar con ella. Pasó cuando se prohibió la publicidad de tabaco y de ciertas bebidas alcohólicas y pasará lo mismo ahora con la nueva manera de pensar más inclusiva y tolerante. Pero lo es cierto es que siempre habrá alguien que no se vea representado en un anuncio incluso perteneciendo al público objetivo y tendrá que valorar si lo que ha visto representa realmente una afrenta a su persona o si hace un daño real a su comunidad.

Todo el mundo tiene sentimientos pero no todo el mundo siente lo mismo. Puede que se nos seque la boca de pedir tolerancia a todo el mundo y en cuanto notamos que tocan algo personal nos convirtamos en una panda de intolerantes con gatillo fácil en las redes sociales.

3 años de #aquíhaymiga: pan para empujar

3 años de #aquíhaymiga: pan para empujar

Cosas del Colectivo

El tiempo pasa, pero aún tenemos grabado a fuego el olor de aquellos bollos de pan en nuestras fosas nasales.

Hoy celebramos el tercer aniversario de nuestra primera acción como Colectivo Miga. Un claro ejemplo de lo que queríamos hacer, y a fe que así está siendo. Acciones originales, de bajo coste y de gran impacto. Podéis ver el desarrollo completo de la acción en nuestro portfolio de trabajos o en las primeras entradas de este mismo blog e incluso buscar la repercusión en redes con el hashtag #aquíhaymiga.

Aquel día nos preocupamos de llevar el pan a las agencias y los estudios que se lo ganan día a día. Irónicamente muchos de ellos han desaparecido para tener que buscarse sectores más rentables (y seguramente más amables). A ellos todo nuestro cariño y admiración porque sabemos que lucharon hasta el final por permanecer en publicidad. Esa profesión tira de pasión y tripas como pocas otras.

Aquel día sabíamos que también estábamos expuestos a eso y pusimos el parche antes que la herida. Recortamos en lo prescindible para seguir adelante, y aquí estamos.

Lo que nos recuerda que si aún tenéis nuestra tarjeta y queréis contactar con nosotros no llaméis al ese teléfono. Tuvimos que darle de baja para aguantar un trimestre más a flote ;P

Los concursos de mierda crecen como setas

Los concursos de mierda crecen como setas

Opinión

La Asociación Micológica Nosolosetas y la Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir convoca dentro del programa de actividades FUNGOFEST 2017 – Festival Gastro-artístico del Sur, el Concurso de Diseño Gráfico e Identidad de la XD Edición de las Jornadas Micológicas del Bajo Guadalquivir, de acuerdo a las siguientes bases:

1/ Podrán participar en el concurso todas aquellas personas físicas o jurídicas que lo deseen, ya sea individualmente o de forma colectiva, sin distinción de nacionalidad o lugar de residencia, ni otras limitaciones más que las contenidas en estas bases. Salvo ganadores en la categoría de Diseño Gráfico e Identidad en la pasada edición del FUNGOFEST.

2/ El sector turístico actual es enormemente competitivo entre destinos, y nuestra pasión por la micología quiere hacerse un hueco en los corazones de los visitantes de nuestra tierra. Pero tener éxito como destino también requiere de una gran capacidad de persuasión, y de saber comunicar cuáles son nuestras virtudes y nuestra identidad, para posicionarnos en la mente de un visitante potencial y que nos considere como una opción elegible. La imagen que nos represente debe seducir y despertar el interés de todo aquel que la observe, diferenciándonos de otros destinos de un modo gráfico atractivo y sintetizando la esencia de nuestra tierra a través de la gran desconocida en nuestra gastronomía regional: la seta.

/Para ello se plantea la elaboración de un logotipo inédito y un manual básico de identidad corporativa, teniendo presente que su objetivo será el de su utilización como marca o distintivo turístico y como punta de lanza en la promoción del consumo de este delicioso alimento en un mercado en el que se destaca el pescado, el marisco, la fruta y las verduras como principal competencia.

El objeto del concurso es presentar varios diseños (máximo 10 por participante) del siguiente conjunto (A+B):

A) Diseño gráfico
/Rediseño de la identidad corporativa de las XD Edición de las Jornadas Micológicas del Bajo Guadalquivir, evitando en la medida de lo posible similitudes con el diseño de los finalistas y ganadores en las 489 ediciones restantes del concurso*.
/Junto al manual completo de estilo de la marca, los participantes deben presentar aplicaciones de la identidad en varios soportes siendo obligatorios los siguientes elementos: cartel (70x100cm), tríptico con actividades (21x21cm plegado) y guía de especies micológicas autóctonas del Bajo Guadalquivir (48 páginas A4 + cubiertas).

* Para obtener la guía con los logotipos recogidos en las anteriores ediciones se puede descargar a través de la página de la Asociación Micológica Nosolosetas con un coste de 9,90€ (IVA no incluido) para los no asociados y de manera gratuita para los socios que hayan abonado su cuota mensual de 9,90€ (IVA no incluido).

B) Diseño de Producto
/Creación exclusiva para el diseño artesanal de cestas de mimbre sport unisex de competición.
/Diseño del trofeo para el ganador del Concurso de Diseño Gráfico e Identidad de la XD Edición de las Jornadas Micológicas del Bajo Guadalquivir, elaborado en madera de chopo y metacrilato y cuya producción no debe sobrepasar un coste de 50€ (adjuntar presupuestos y guía de proveedores junto a la documentación requerida en estas bases).

3/ El objeto del diseño de las cestas de mimbre es el de usarlas en los Juegos Micológicos que tendrán lugar el sábado y posteriormente como souvenir de promoción de la XD Edición de las Jornadas Micológicas del Bajo Guadalquivir en todas las tiendas oficiales presentes tanto en las diferentes localidades de la mancomunidad y como en el stand homónimo en Fitur 2018.

4/ Cada diseño deberá presentarse en un CD/DVD/pendrive, en Ai, Svg, Eps, Psd o Pdf editable por capas nombradas correctamente, en tamaño A4, con las tipografías incrustadas y a una resolución de 300 ppp. Si las imágenes han sido generadas con programas del tipo Illustrator, Freehand, Corel Draw, Micrograph Designer, AutoCAD o similares, se deberá adjuntar una copia compulsada de la licencia que se está utilizando para demostrar que el participante se encuentra dentro de la legalidad.

/Todas las fotografías, ilustraciones y motivos usados en el desarrollo de la identidad corporativa, formarán parte de la propia identidad y por lo tanto quedarán sujetos a la misma política descrita en estas bases sobre los derechos de la asociación sobre ellas.

/Además se deberá adjuntar una impresión a tamaño real de todos los elementos montados en foam, bastidor o tabla con soporte para su exposición, y una maqueta a escala de los objetos requeridos. También se adjuntará una breve memoria explicativa de 30 un mínimo de páginas (Arial, 12pt, interlineado sencillo) y justificativa del logotipo en archivo Wordperfect.

/Los trabajos originales se entregarán en un sobre cerrado con un lema inspirado en la micología en el exterior, en el que se incluirá otro sobre que contenga: lema, el nombre, teléfono, domicilio y el e-mail del participante, así como una fotocopia a color del DNI, CIF o documento oficial (ya sea propio o de su tutor legal) que lo acredite como posible participante en este concurso y los resultados recientes de un hemograma completo y análisis de orina para certificar que no se ha consumido ninguna sustancia que suponga un caso de dopaje y (por lo tanto) de invalidez en el caso de que este trabajo sea seleccionado como ganador o finalista.

/Los trabajos deberán remitirse por servicio de mensajería privada a:

Asociación Micológica Nosolosetas
(Concurso de Diseño Gráfico e Identidad de la XD Edición de las Jornadas Micológicas del Bajo Guadalquivir)
Calle Corta, s/n
Los Palacios y Villafranca, CP. 41720 (Sevilla)

o

Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir – Oficina de Turismo
(Concurso de Diseño Gráfico e Identidad de la XD Edición de las Jornadas Micológicas del Bajo Guadalquivir)
Calle de Lebrija, 0
Lebrija, CP. 41740 (Sevilla)

5/ El jurado, cuyo fallo será inapelable, estará compuesto por:

– Ernesto Lümberg, presidente y fundador de la Asociación Micológica Nosolosetas
– Esperanza Arocha, concejala de cultura del Excelentísimo Ayuntamiento de El Cuervo (Sevilla)
– Leandro Martínez, profesor de dibujo técnico y educación física en el I.E.S. Caepionis (Chipiona, Cádiz)
– Cecilia Anne Lümberg, Reina de las Setas de la XD Edición de las Jornadas Micológicas del Bajo Guadalquivir
– Manolo Sarriá, humorista y reconocido micólogo de fama internacional

/La dirección del concurso se reserva el derecho de sustituir a alguno de sus miembros en caso de que fuera necesario, y/o ampliar el número de integrantes del mismo.

6/ El jurado elegirá a 4 finalistas y 4 suplentes, que podrán resultar ganadores en caso de que sea imposible la identificación del primer ganador o ganadores suplentes sucesivos. Las propuestas de los finalistas serán expuestas en la página oficial de la Asociación Micológica Nosolosetas y en las redes sociales de la misma, así como la pertinente presencia en el apartado de cultura de las páginas webs de los diferentes consistorios de las localidades que componen la Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir.

Una vez expuestas se abrirá un período de 20 días laborables para votación popular, en la que se decidirá el ganador mediante el recuento de votos positivos (likes, favs, retweets, megustas, mediviertes o measombras) y votos negativos (unfollows recibidos en las diferentes redes, mentristeces o menfadas) en cada uno de los proyectos presentados. El recuento será realizado por los usuarios de las diferentes cuentas oficiales y recogidas en un documento firmado y aprobado por todas las partes.

/El premio podrá quedar desierto en el caso de no existir el nivel deseado, en cuyo caso los trabajos pasarán a ser propiedad de la Asociación Micológica Notodosetas para evitar que se vuelvan a presentar en sucesivas convocatorias.

7/ El plazo de presentación de los trabajos será desde el día de publicación de estas bases en la web de la Asociación Micológica Notodosetas (www.setasysaetas.biz). El plazo de admisión de los trabajos terminará el día 28 de febrero de 2017 (Día de Andalucía) a las 00:00h.

/La convocatoria del concurso se divulgará mediante los medios que se consideren más oportunos para dar una máxima difusión y facilitar la máxima participación como, por ejemplo, prensa, radio, televisión, mediante carteles, vallas, anuncios, telegramas. spam, buzoneo tradicional, drones, fuegos de artificio, silbo gomero, boca a boca, etc. Asimismo, se podrá remitir a las asociaciones que componen el tejido social local pero jamás a la Asociación Micológica Hispalense Seta-Seta-Top debido a problemas surgidos en anteriores ediciones.

8/ Además de la visibilidad del autor derivada de la promoción a través de los medios de comunicación de la mancomunidad y la asociación colaboradoras, en esta categoría se elegirá un único ganador que recibirá una suscripción de 18 meses al boletín anual de la Asociación Micológica Nosolosetas, el título de Follón de Lobo Honorífico, un trofeo conmemorativo valorado en 200€, un cheque regalo de 20 € para su uso en el Mercado de Artesanía Micológica durante la XD Edición de las Jornadas Micológicas del Bajo Guadalquivir (dicho premio se halla sujeto a la legislación fiscal vigente, realizándose sobre ella las retenciones legalmente establecidas) y la exposición de su cartel junto al del resto de los ganadores en anteriores ediciones en la Antigua Casa Palaciega de D. Diego Quebrado (Actual Casa de la Cultura de El Coronil).

/Premios especiales: Fruto de la colaboración entre la Asociación Micológica Nosolosetas y el certamen de Reina del Guadalquivir, se establece un premio de 1.000 € al mejor trabajo presentado por una Reina de las Setas vigente. La reina participante podrá enviar su proyecto a la Asociación Micológica Nosolosetas acudiendo a la sede o a través de un tutor legal autorizado. Su participación en condición de Reina de las Setas no la inhabilitará para optar, en igualdad de condiciones, a los premios principales.

9/ Para la elección del diseño ganador y el premio especial se valorará el cumplimiento de una serie de recomendaciones importantes, y otras a tener en cuenta:

9.A. Recomendaciones importantes

/Con respecto a la identidad corporativa:
. originalidad absoluta.
. que el logotipo no sea feo.
. que sea universal, reconocible y recordable.
. capacidad para comunicar todos los matices del fascinante mundo de la micología.
. que sea fácilmente localizable en la región que representamos.
. se tendrá en cuenta la justificación que se aporte de la propuesta por parte del participante.
. el beneplácito unánime de los representantes del Hogar del Jubilado en los diferentes municipios de la Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir.
. facilidad y rentabilidad en lo referente a su aplicabilidad y manejo a los diferentes posibles formatos.
. olor y grosor del papel y número de páginas del manual de identidad corporativa. Especialmente si en su elaboración se usa pan de oro

/Con respecto a la cesta de competición:
. se diseñará cesta y paño y también la decoración de ambos
. el interior de la cesta debe ser de color natural, por lo tanto, se parte de un diseño base de cesta de mimbre tradicional.
. el diseño del nuevo logotipo (rediseñado) sobre la cesta debe tener una reserva tanto en la parte superior (cercano al asa) como por la base de la cesta (línea de apoyo) de 8,7 cms.
. la cesta debe tener un diseño estilizado y aerodinámico y debe ser funcional y sport, es decir, efectivo en la competición y práctico para poder utilizarlo a diario.
. la cesta tendrá una altura aproximada de dos palmos y un ancho máximo de cinco, con capacidad aproximada para un puñado de setas bien hermosas.
. la cesta debe tener un asa, para sostenerla sin dificultad.

9.B. Recomendaciones a tener en cuenta

/ Con el trabajo ganador la asociación podrá hacer las modificaciones que estime oportunas para la puesta en funcionamiento, producción en masa y posterior comercialización del producto.
/ El modelo de cesta, el diseño gráfico y las mascotas, no podrán ser iguales o muy parecidas a ningunas que se hayan comercializado por parte de cualquier otra marca comercial o iniciativa sin ánimo de lucro.

10/ El trabajo ganador se dará a conocer en la fiesta de entrega de premios del FUNGOFEST 2017, que se celebrará el martes 28 de marzo de 2017 a las 8:00h en la sede de la Asociación Micológica Nosolosetas en los Palacios y Villafranca (C/Corta s/n). El autor, o al menos uno de los autores del trabajo ganador, deberá asistir personalmente al acto de entrega de premios en el lugar, fecha y hora que se señalen al efecto. En caso contrario, perderá todos los derechos sobre sus premios, que se otorgarán al ganador del premio especial.

11/ Es condición indispensable para participar en el presente concurso la cesión en exclusiva, e indefinida y para todos los territorios nacionales e internacionales, de los derechos de explotación del trabajo ganador. Por ello la participación en el presente concurso supone automáticamente la cesión de dicho derecho a la Asociación Micológica Nosolosetas, es decir, la cesión de los derechos de reproducción, comunicación pública, transformación, distribución y comercialización sobre la obra ganadora, y ello de forma ilimitada. Así, el ganador o ganadores del premio deberán entregar un documento firmado donde renuncien voluntariamente a reclamar la autoría del trabajo ganador a favor de la Asociación Micológica Nosolosetas y el derecho de la susodicha asociación a elegir el nombre del hijo primogénito del agraciado o agraciados en el concurso.

12/ Los participantes responderán de la originalidad de las obras presentadas y mantendrán a la Asociación Micológica Nosolosetas y a los representantes del gobierno de los ayuntamientos de la Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir indemne de cualesquiera de las reclamaciones que tengan origen en la infracción de derechos, de propiedad intelectual o de otra clase, de terceros.

/Además, por el sólo hecho de participar en el concurso quien resultara ganador adquiere el compromiso de devolver a la Asociación Micológica Nosolosetas el premio económico (con un 15% de intereses acumulables) en el supuesto de imposibilidad de esta asociación de utilizar el logotipo o imagen presentado por el ganador como consecuencia de la declaración de plagio por órgano competente, o como consecuencia de cualquier resolución judicial o administrativa fundada en cualquier otro motivo.

13/ La participación en el presente concurso implica la autorización expresa por parte de cada uno de los participantes a reproducir los diseños presentados y el resultante ganador en los soportes publicitarios que el jurado establezca, y se prohibirá el uso de los trabajos presentados para fines comerciales o para la participación en otros concursos por parte de los participantes en el que aquí se detalla.

14/ Los trabajos que no hayan sido premiados podrán recogerse personalmente por el autor o persona que lo represente en la Oficina Municipal de Turismo dentro de las 2 horas posteriores al anuncio del ganador. En ningún caso serán devueltos por otro medio ni fuera del plazo establecido, quedando bajo la custodia de la organización del festival FUNGOFEST 2017 para cerciorarse que estas normas se cumplan.

15/ Será excluida del concurso cualquier propuesta que incurra en alguna de las siguientes circunstancias según el criterio inapelable del Jurado:

– Ser entregado fuera de plazo sin el beneplácito de alguno de los miembros del jurado o la organización del FUNGOFEST 2017.
– No cumplir alguna de las condiciones recogidas en las presentes bases y futuras modificaciones que se hagan al efecto.
– Presentar contradicciones esenciales, inexactitudes, insultos a los miembros del jurado (o su familia), echar mal de ojo u otros aspectos incomprensibles.
– Intentar influir en la decisión del jurado por el medio que sea y que se note.
– Publicar por cualquier medio los trabajos presentados a concurso, antes de que se produzca el fallo del jurado y sin el permiso de la organización del FUNGOFEST posteriormente.
– Presentar una misma persona más de 10 propuestas.

/Los trabajos excluidos se reflejarán en el acta correspondiente, razonando las causas que motivaron su exclusión y siendo motivo para que todos los derechos pasen a formar parte de la asociación organizadora de este evento.

16/ Asimismo, la aceptación del premio, de acuerdo a lo previsto en las presentes bases, conlleva la autorización tácita, por parte del ganador, para que los convocantes de este concurso pueda utilizar u omitir publicitariamente su nombre e imagen en el material de carácter publicitario que pueda realizarse en relación al diseño ganador.

17/ La Organización del festival FUNGOFEST 2017 se reserva el derecho de modificar las bases del concurso si ello resultara necesario por causas organizativas o ajenas a su control o voluntad, y a decidir sobre todo aquello que no está previsto expresamente en las mismas. La reclamación por parte de los participantes será motivo de descalificación y de una multa de 9,90 € (IVA no incluído).

18/ Para resolver las cuestiones judiciales que surjan, serán competentes los Juzgados y Tribunales que tengan jurisdicción sobre el marco de la Mancomunidad del Bajo Guadalquivir.

19/ De acuerdo con la Ley orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, la Asociación Micológica Nosolosetas, como responsable del tratamiento de los datos personales recabados con ocasión del presente concurso, informa de que los mismos serán incluidos en un fichero de datos de carácter personal a los fines del presente concurso. Se garantiza que el ejercicio por el interesado de sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición en los términos previstos en dicha ley quedarán supeditados al criterio del los convocantes del concurso descrito en este documento.

20/ Los aspectos no previstos o regulados en las presentes bases, así como la interpretación de las mismas en caso de dudas y de otras cuestiones suscitadas a resultas de este concurso, serán resueltos exclusivamente por el jurado, gozando sus acuerdos de la presunción de interpretación auténtica de las presentes bases.

21/ La participación en la presente convocatoria supone la plena aceptación de las bases. Es lo que hay.

Like a Wave en portfolio: Un necesario chute de web

Like a Wave en portfolio: Un necesario chute de web

Cosas del Colectivo

Algo nuevo se mueve en la web de Colectivo Miga, y es gracias a que incluimos en el portfolio una selección de los trabajos realizados por Like a Wave. Un soplo de aire fresco este apartado, aunque prometemos más movimiento dentro de poco.

Como podréis comprobar son unas sólidas aportaciones a diseño web, redes sociales e imagen corporativa. Viendo estas perlas no es de extrañar que se nos haga la boca agua al pensar todo lo que podréis ir viendo fruto de nuestro trabajo conjunto. El desarrollo de proyectos online será una de nuestras nuevas líneas de trabajo.

Si os quedáis con ganas de conocer más trabajos de Like a Wave no tenéis más que pasaros por su página web www.likeawave.es

La punta del látigo

La punta del látigo

Opinión

Parece una práctica habitual en este bendito país que las relaciones profesionales en publicidad se estructuran como la sacudida de un látigo. Llegó el momento de explicar el porqué de esas extrañas cicatrices que lucen los publicistas como nosotros en su castigada espalda.

Cuando empiezas una relación con un cliente o con una agencia (ya estés contratado como freelance o como parte de la plantilla) el viento siempre sopla a favor para ambas partes. Te dejan que tomes el látigo por la empuñadura y que creas que puedes dominar la situación. Se adapta bien a tu mano y confías en que el recorrido sea prolongado y beneficioso. Pero no hay que confiarse, porque un látigo no deja de ser un arma por el hecho de que la empuñes tú.

La agencia (o el cliente) y tú tomáis impulso y descargáis toda vuestra fuerza en el movimiento inicial. Hay un momento de catarsis, de unión de objetivos y de ilusión por un proyecto común. Los primeros logros saben a merecida victoria. Las capacidades comerciales de una parte y la brillantez de unos creativos motivados hacen relucir piezas interesantes y valientes. Parece que os vais a comer el mundo con papas. No será así, porque tus intenciones y las de tu compañero de batalla son bien distintas, y porque tardarás poco en darte cuenta de que en esta ecuación, además del látigo hay otra herramienta: tú.

Los proyectos se van sucediendo y la agencia empieza a ceder ante las presiones de los clientes, a apostar menos por tus ideas y a abusar de tus ilusiones porque el proyecto no deje de ser interesante. Empiezas a darte cuenta de que no sois un equipo, sino un mero acuerdo para un fin claro: ganar dinero.

Es un fin loable, ya que la publicidad es una profesión y no hay quien rebata que debe ser remunerada para cubrir las necesidades de aquellos que trabajan en esta disciplina. Pero no es lo que te ha vendido la agencia, porque pasas de ser una pieza esencial del engranaje a un litro de combustible que poco a poco se agotará y será reemplazado por otro combustible más barato.

Tus pies tocan el suelo y crees saber qué sitio ocupa cada uno realmente. Tu ilusión se transforma en funcionalidad y tiras de profesionalidad para que la relación sea fructífera para ambas partes. Afrontas los proyectos de manera efectiva y sabiendo que involucrate a nivel personal puede ser contraproducente. Notas que la velocidad de la sacudida va aumentando y que estás siendo inevitablemente arrastrado. Aquella mano amiga del impulso inicial sabía perfectamente cómo lanzar el golpe para salir indemne.

El cliente (o la agencia) ya va un paso por delante de ti. Seguramente no sea la primera vez que hace esto, y sabe que la clave está en tomar de ti todo lo que pueda aprovechar antes de lanzarte a la papelera.

Sabe que aún quedan resquicios de ilusión y los buscan cavando en tu conciencia como si se tratara de una mina. Empiezan a pedirte esfuerzos. Plazos apretados, las funciones fuera de tus competencias, que amoldes los plazos de tu facturación a sus necesidades, un continuo regateo para que bajes tus honorarios… No te lleves las manos a la cabeza. Lo suelen lograr apelando a la amistad, al tiempo que lleváis juntos o a una profesionalidad muy mal entendida.

De repente te ves trabajando a destajo la noche de navidad tras una semana currando en jornadas de 16 horas, mientras tu hijo llora porque tiene 40º de fiebre y una otitis del copón. Y aún así tú rezas lo que sabes porque no tengas que perder la noche en urgencias para poder así llegar a un plazo ficticio con el que te martirizan a golpe de mensajito de Whatsapp. Mientras te van llegando las notificaciones de las fotos que se van subiendo al Facebook de la agencia con tu amigo del alma poniéndose tibio frente a una opulenta cena de trabajo. Esforzándose para terminarse el bogavante y dejar sitio para todo el turrón y el gin tonic que su organismo pueda asimilar.

Te empiezas a resentir físicamente. En ese punto sabes que todo va a acabar pronto y empiezas a poner tus límites. Te ciñes a tu tarifario, haces que se firmen los presupuestos y recalcas bien en ellos los plazos de entrega como si te fuera la vida en ello (porque de hecho es así). Es cuando la agencia le ve las orejas al lobo y se prepara para un último giro.

Un par de meses antes entra mágicamente un gran flujo de trabajo. Grandes campañas, presupuestos jugosos y de repente recibes palmadas en la espalda y apretones de hombro. Tú sigues receloso y te atrincheras en tu formalidad como quien se protege de una bala interponiendo sus manos.

Cómo no, tragas con lo que te echan y te consuela saber que esa inyección de dinero hará que semejante acto de prostitución valga la pena, pero no sospechas que el último gran golpe está en marcha. La agencia recoge el látigo en un gesto brusco, tu inercia hace que se produzca el violento estallido y que sea inevitable que el único perjudicado seas tú.

¿Pero cómo? Da igual. El motivo es lo de menos. Un desacuerdo en una factura, un tirón de orejas por parte del cliente o sencillamente hacerte culpable de cualquier miseria que se les ocurra.

El tono se torna frío y las comunicaciones pasan de ser telefónicas a producirse únicamente por correo electrónico. Aunque intentes contactar con la agencia no te van a coger el teléfono porque ya están buscando al siguiente pardillo y lo que están haciendo es ganar tiempo.

Te piden todos los archivos con los que has trabajado (incluso los bocetos) y te quieren obligar a firmar cláusulas que te hacen renunciar a los pocos derechos que tienes. Si por un casual trabajas en una oficina lo más posible es que te pongan un espía (o esbirro de confianza) que vigilará todos tus movimientos por si se te ocurre llevarte a casa algún archivo o un mísero Post-it.

Lo peor de todo es que te dejan de pagar las últimas nóminas (o facturas) con cualquier excusa y tienes que empezar a intentar conseguir lo que por derecho es tuyo a través de las intrincadas vías de la burocracia. Te tienes que buscar asesoramiento legal (otra parte del pastel que no catarás) y, por supuesto, no hacer planes para ese dinero porque es muy probable que no lo veas en muchos años (y digo bien: AÑOS). La justicia es lenta en este país irónicamente porque está sobresaturada de personajes como a los que me vengo a referir (cosa que juega a su favor también).

La intención del cliente o la agencia es alargar los plazos de pago, intentar ahorrarse alguna partida en el transcurso y por encima de todo putearte por si te rindes y cedes a todas sus exigencias.

En este sector hay gente que se rasga las vestiduras y claman al cielo preguntándose por qué la publicidad es un sector tan denostado en este país y cuál es el motivo para que el nivel de otros países esté tan por encima en producción y calidad del nuestro. La respuesta no está en el talento, sino en un modelo de negocio en el que una panda de yupis de medio pelo (que no distan mucho de los mercaderes tunantes que cerraban tratos en tascas y puticlubs) hacen su agosto.

Ojalá un día acabe con todos ellos la justicia (que no la ley) y que este oficio se desarrolle en todo su potencial. Es una pena porque cuando llegue ese día no estaré aquí para verlo… y posiblemente tampoco la raza humana.

De Mariscal a Mendigart

De Mariscal a Mendigart

Variedades

A finales de octubre del pasado 2015 el mundo del diseño y de la ilustración se quedó boquiabierto ante la noticia de que Javier Mariscal, un auténtico referente del sector, confesaba que se encontraba en bancarrota y que tenía que verse obligado a vender su obra como un mantero para pagar “un colegio que esté bien” a sus hijos. Estudio Mariscal sufrió un ERE y el propio autor se veía durmiendo en el sofá de casa de sus amigos.

No tardamos en ver más de sus trabajos en campañas nacionales. Banco Sabadell hizo una partiendo de uno de los trabajos más emblemáticos del diseñador catalán para la agencia Cha-Cha en 2006. La palabra Barcelona con una personal tipografía rellena con imágenes representativas de la ciudad ilustradas por el autor. En este caso las tipografías ilustraban muchas otras ciudades de España.

Muchos achacaron esta acción a que Mariscal, para salir de su crisis, había empezado a bajar precios y a fusilar sus propios trabajos. Defensores y detractores no tardaron en salir a la luz. Los primeros esgrimían que cada cual hace con su trabajo lo que le da la gana y los segundos ponían sobre la mesa una bajada de calidad en sus obras.

La polémica pasó y Mariscal dejó de estar en el punto de mira de críticas. Supusimos que Estudio Mariscal pudo respirar mejor después de una campaña de esas dimensiones. No supimos si las declaraciones sobre la bancarrota del estudio hicieron que marcas interesadas en el autor se lanzaran al vil arte del regateo. Muchos freelances y estudios españoles apagaron las antorchas prendidas por verse en una situación similar y no tener tanta repercusión mediática. Llegaron a entender que ninguno de ellos era el creador de un personaje tan icónico como Cobi.

Pero del atolladero no se sale sólo con palabras, así que Mariscal pasó a la acción vendiendo parte de sus obras y creando Mariscal Portraits. Dejemos que él mismo describa el proyecto.

En un principio Mariscal tasó sus retratos en 140€ para más tarde ponerlo a un precio definitivo de 280€. Esto volvió a encender a los dos bandos en esta absurda guerra. Los defensores blandían que cada cual trabaja como quiere y cobra lo que le parece por su trabajo y sus detractores que se limitaba a calcar en Photoshop las fotos que le mandaba la gente y que por plantar su firma en un jpg cobraba un precio desorbitado.

…Y en esas estamos aún. Mariscal intentando salir adelante con sus medios y la gente o poniéndolo verde por un lado o elevándolo a categoría de gurú por otro. Nosotros somos más prácticos y de todo esto hemos terminado aprendiendo. Y es ahora cuando os proponemos una iniciativa a la que hemos denominado Mendigart.

Resulta que nosotros también sabemos calcar fotos y nos preocupamos por los niños, pero no somos Mariscal. Así que hemos pensado en algo: Durante un año podéis mandarnos por la vía que queráis (redes sociales o con un correo electrónico a hola@miga.com.es con el asunto MENDIGART) una fotografía (puede ser vuestra, de vuestros amigos, de vuestro perro o de una estrella del porno) y un texto corto (ya sea el nombre de la persona, una marca comercial o un taco). Después calcaremos el retrato en Photoshop y os lo mandaremos en el mismo formato que Mariscal (jpg A4 a 300ppp) a vuestro correo electrónico para que hagáis con él lo que os salga de los cojones.

Somos conscientes de que no somos ilustradores de reputada fama internacional. No creáis que dedicaremos mucho tiempo a hacer el retrato porque también tenemos que currar para comer. No intentaremos plagiar a Mariscal, ni mucho menos cobraros lo mismo. De hecho cobraremos una centésima parte de lo que él pide por uno de sus retratos: 2,8€ vía Paypal. Con ese dinero no les vamos a pagar un colegio de puta madre a nuestros hijos, sino que ese dinero irá directamente a Educo para que niños, cuyos padres no sepan calcar fotografías, puedan acceder a una comida completa al día.

Si lo hacéis puede que no tengáis un Mariscal en casa, pero tendréis un Mendigart y un niño tendrá algo caliente que llevarse a la boca. Podréis rajar todo lo que queráis de Mariscal, pero tiene unas ideas acojonantes para salir del agujero.

Moltes gràcies.

Se lo debes a Internet

Se lo debes a Internet

Opinión

Cariño, siéntate, tenemos que hablar. Esta relación no está siendo del todo justa, Internet te aporta demasiado y tú sólo recibes. Tienes que ser consciente de que si esto no cambia vais a tener que romper la relación tarde o temprano.

Si eres un usuario medio puede ser normal que te limites a rebotar el vídeo bochornoso del famoso de turno, la dentellada política que case con tu manera de pensar, la imagen con el mensaje motivador con el que te apetece rellenar tu timeline o el recordatorio de que eres amigo de Facebook de tu amigo de toda la vida desde hace 2 años. Pero ese no es tu caso, amigo publicista.

Si eres una agencia de publicidad o un profesional del sector, se supone que tienes las herramientas y el conocimiento suficiente para redactar una entrada, generar una imagen original o generar una propuesta interesante ¿Podrías rebotar el contenido de Yorokobu, Gràffica, Neo2, Belio Magazine, Experimenta o Jot Down y tener más likes en tu publicación? Sí, pero ¿es entonces realmente tu publicación? y ¿cuántas personas van a rebotar el mismo contenido que tú?. Esa no es manera de enseñar lo que puedes aportar en tu trabajo, simplemente es una manera de demostrar que estás suscrito al feed de una revista o de una página de contenidos específicos.

Si, ya sabemos que los trabajos de otras personas son maravillosos y reseñables, pero rebotando ese contenido no te estás haciendo ningún favor. Dale a Internet contenidos originales y puede que alguien piense que lo que has hecho es también maravilloso y reseñable, e incluso puede que decidan publicarlo en sus muros. Aunque puede que eso no lo sepas nunca porque para saberlo hay que trabajar.

No basta con repasar tu timeline, copiar los enlaces que te gustan e irlos publicando poquito a poco para ser la gota en la piedra de tus contactos. Necesitas sentarte, pensar en temas atractivos, redactar una entrada interesante, publicar una fotografía que pueda casar con tu estilo, hacer una ilustración que demuestre lo que vales, inventar una adivinanza, reinterpretar el refranero, crear tu propio diccionario… Hay demasiadas cosas que puedes hacer y lo peor es que no haces ninguna. Tampoco pedimos que el 100% del contenido sea producción propia, pero que al menos al pasar por tu página se impregnen de un criterio y un sello propio que transmitan una coherencia.

Internet es un calzonazos y jamás te pedirá que hagas por él ni una mínima parte de lo que él hace por ti, pero siéntate y piensa por qué abriste la página de tu agencia o tu perfil profesional en las redes sociales. Si son la imagen que quieren que tus clientes vean de ti, hazte un favor y no intentes engañarlos llenando tu muro con buenos trabajos de otras personas o de cantidades ingentes de basura oportunista.

Aún así, si insistes en que el mayor porcentaje de publicaciones en tus redes sociales sean ajenas, al menos cita a las fuentes y a sus autores. Etiqueta al autor de esa imagen, ese artículo o ese vídeo, y si no lo sabes investígalo y luego publícalo. Hasta eso puede ser suficiente para que el buenazo de Internet quiera seguir teniendo algo contigo.

Con lo que yo era…

Con lo que yo era…

Opinión

– ¿Y a qué se dedica usted?
– Soy publicista en una agencia.
– ¡Diablos, qué interesante!

Es una delicia escuchar diálogos como estos en películas clásicas, cuando la publicidad era una profesión prestigiosa y emocionante. La ficción tiende a fantasear, pero bien es cierto que la figura del publicista ha sufrido una degradación progresiva a lo largo de los años y ha pasado de ser un gurú a un molesto trámite a la hora de que los deseos del cliente se materialicen.

Un publicista en los 60s era un profesional capaz de doblegar la voluntad del público objetivo porque poseía la formación, el talento y la cultura que le permitía saber lo que el público objetivo necesitaba escuchar para comprar uno u otro producto. Un auténtico semidiós a medio camino entre el hipnotizador y el economista.

La profesión de publicista estaba muy bien considerada socialmente. A los analistas, economistas y comerciales, en las agencias de publicidad se les unían escritores, periodistas, pintores, dibujantes o poetas. Esto aportaba el encanto de la bohemia y ese glamour que se puede captar en películas como Pijama para Dos o en la serie Mad Men. Y por supuesto, sobra decir que estos profesionales estaban lo suficientemente remunerados como para permitirse un buen puñado de lujos.

Hoy las tornas cambian y la sensación de que los publicistas son como estrellas del pop se hace muy patente observando su decadencia actual. A día de hoy una agencia de publicidad se compone de una persona con una agenda de contactos y una conexión a internet para rebotar correos entre freelances y clientes, llevándoselo calentito en el proceso. El resultado es una publicidad barata y teledirigida por un cliente que usa los servicios de los profesionales (ya sean en plantilla o subcontratados) como meros ejecutores de ideas plagiadas de algún tablero de Pinterest o del blog de turno.

La profesión de publicista se ha devaluado porque se ha prescindido del talento, la intuición, la formación y la cultura en pro del manejo de un glosario de programas informáticos que jamás se van a utilizar en la práctica. Los publicistas hemos pasado de ser la cabeza a ser la mano en este proceso. Una mano torpe y mal pagada.

Esto puede sonar a que nos quejamos porque nos escuecen las heridas, pero os proponemos una demostración empírica: Haced una búsqueda en Infojobs. Buscad ofertas de trabajo para tres perfiles profesionales. El primero para un puesto de publicista, el segundo uno de administrativo y por último uno para maquinista en una imprenta.

Echad primero un vistazo a los requisitos. El publicista debe acreditar 3 años de experiencia en un puesto similar, una formación mínima en grado superior, hablar tres idiomas, debe dominar software de diseño gráfico, ofimática y edición de vídeo, programar y diseñar web, ser inquietos, creativos, motivadores, proactivos, resolutivos, estar al día de todas las tendencias y mostrar un book donde ver todos los trabajos realizados. El administrativo requiere una formación de grado medio y se valora la experiencia manejando el paquete Office, atendiendo al teléfono y hablando algún idioma extra. El técnico de impresión requiere 5 años de experiencia, una formación específica y ser capaz de hacer un presupuesto.

Ahora veamos los rangos salariales. El técnico de impresión cobrará de 21.000 a 30.000 euros (bien ahí), el administrativo de 12.000 a 18000 euros (claro que sí) y el publicista de 12.000 a 15.000 € (más que suficiente para alguien que seguro que está todo el día fumando porros y jugando a videojuegos ¿no?).

Podríamos señalar a mil y un culpables de esta situación: La competencia entre agencias, la abundancia de profesionales, la desaparición de las agencias, el abaratamiento de los costes, la precariedad en los contratos, los concursos públicos, los estereotipos sobre los profesionales de la publicidad, el intrusismo, la popularización de herramientas de diseño, el acceso a información instantánea a través de internet… pero el caso es que este es el punto en el que nos encontramos.

En la mano de los profesionales de este sector está el futuro de la profesión, pero desgraciadamente hay que elegir entre bajar la cabeza, asentir y tener algo con lo que llenar la barriga, o por el contrario hacerse valer, trabajar duro y pasar más hambre que el perro de un afilador, que comía chispas para llevarse a la boca algo caliente.

Definitivamente de la publicidad se vivía mejor cuando se cobraba en pesetas.

El Síndrome del Efecto 2000

El Síndrome del Efecto 2000

Opinión

Sale el sol en los prósperos edificios de oficinas. Las manadas de clientes salvajes pastan sus enteras de jamón, aceite y tomate en los bares de los polígonos industriales y tabernas de mala muerte donde poder llamar al camarero gritando jefe. En las agencias, los atareados comerciales se lanzan a buscar sustento a puerta fría mientras que los directivos peinan la web en busca de premios y concursos para ganar puntos en época de apareamiento. Tras la migración de estas especies en verano a parajes más amables en busca de cerveza barata, mosquitos tigre y falta de cobertura, parece que la calma y la rutina vuelven al mundo de la publicidad.

De repente algo cambia. Una brisa fría despeina la nuca de un ganadero en Cortegana y hace que mire de reojo un almanaque de Cepsa que se balancea en la pared de la oficina. Si se mueve así es que ya apenas pesa y eso quiere decir que el año se va a acabar en apenas unas semanas. El cataclismo está servido.

El ganadero desbloquea torpemente con sus rudos dedos su smartphone de alta gama y llama a sus socios para comunicarle el hallazgo. Aunque haya alimento de sobra en los prados, a ojos del exaltado cliente, apenas llegan a ser suficientes para pasar el día. Se declara el estado de emergencia y se empieza a llamar a proveedores de todos los colores y formas para pedir presupuesto, reducir costes, ganar dinero y “hacer cosas”

Al ver a un sujeto corriendo, la manada corre por si acaso es víctima de un ataque. Las líneas telefónicas se colapsan. El suelo tiembla ante semejante estampida, pero el pánico pronto pasará a un segundo nivel porque entre otros proveedores las agencias de publicidad reciben un auténtico bombardeo solicitando reuniones, presupuestos, cambios…

Las campañas que están en proceso se paralizan automáticamente. “Esto es más importante” brama el cliente al otro lado del teléfono. “Necesito cambiar todo, justificar gastos, ganar una cuota de clientes y (por supuesto) felicitar las navidades”. El alud de responsabilidades empieza su singladura. Las calculadoras empiezan a echar humo, los timings a apretarse y menguar, y los creativos se cagan en su estampa.

Cuando las agencias se ven tan saturadas el fenómeno sube un peldaño más y de transmite a un grupo de freelances solitarios que anidan eventualmente cerca de las agencias. El peso de la responsabilidad y la libertad de movimientos es devastadora con ellos. No hay descanso, los resultados deben ser inmediatos y el eco del “ya vamos tarde” se resuena en sus cabecitas.

Las ideas se plagian para perder menos tiempo, los presupuestos se bajan por falta de ocasiones para negociar. “Otro año nos pasa lo mismo”, “yo no sé para qué os contrato”, “tengo tarjetas de otras agencias que no tendrían problemas en trabajar como yo quiero”… suenan las dentelladas.

El calendario avanza. La batalla por la conservación del cliente es despiadada con todas las partes ¿Todas? Todas no, mientras ejecutivos, creativos, y freelances están en plena ebullición el cliente llega a un punto en el que se aburre y se concentra en placeres más mundanos. Las comidas de navidad, los sorteos de la lotería, las vacaciones inminentes… y se limita a devolver los correos, acumular los presupuestos y a relajar la postura quitándole peso al asunto pero sin bajar el tono. “No puedes dar marcha atrás. Que trabajen los cabrones, que para eso les pago”.

El año acaba con bajas por parte de agencias y freelances, pero el trabajo queda resuelto. Para más inri la agencia manda al cliente una cesta de navidad, un juego de pluma y bolígrafo o cualquier chorrada porque hay que (pese a la paliza) estar agradecidos.

Los clientes por su parte usan los presupuestos y bocetos como posavasos y manteles para que el anís y los polvorones no manchen la carísima mesa de cristal. Esas campañas no se llevarán jamás a la práctica y ese boceto quedará arrugado debajo del sofá entre confeti y cabezas de langostinos.

La amenaza ya parece lejana cuando llega enero, pero un nuevo calendario cuelga de la pared de la oficina del cliente, y la hecatombe se repetirá en tan sólo unos meses con la Semana Santa, y luego con la feria, y luego con las fiestas del pueblo, y con las vacaciones de verano, y con la baja por embarazo, y con el puente de turno…

Las leyes de la naturaleza se han de respetar y asimilar para vivir en paz, pero en este caso cambiar esta situación es más que posible con sencillas acciones que nos definen como profesionales y casi como seres humanos.

La primera: Previsión. Si esto pasa cada cierto período de tiempo y es un ciclo tan predecible, adelantarse es la clave. Esos huecos que se crean no sirven para descansar de la paliza, sino para distribuir el trabajo equitativamente durante todo el año. Las felicitaciones navideñas se pueden hacer en abril y establecer un tarifario hará que la creación de presupuestos sea más sencilla.

La segunda: Autoestima. No hay ser servilista. Tu trabajo es valorable y de calidad, no hay que bajarse los pantalones ante amenazas o presiones con los plazos. Si los plazos son cortos y el volumen de trabajo alto, sube los precios y saca trabajo para freelances de manera equilibrada si te ves desbordado. Si el cliente protesta no cedas. Quiera el trabajo “para ayer” o quiera “todo el trabajo hecho”, si es tan importante, pagará un precio justo por ello. Si no es que te la está intentando meter doblada.

Tercera: Monitorización. No pierdas la cuenta de lo que se pide y lo que se da. La relación debe estar equilibrada. Numera los presupuestos que te pidan y revísalos. Si te piden el mismo concepto da el mismo precio y no te dejes llevar por el terror. Aprovecha una reunión al año para enseñar el volumen de presupuestos pedidos y los trabajos que han salido. Si la proporción es desequilibrada recuérdale al cliente el trabajo que supone hacer un presupuesto.

La cuarta y última: Empatía. Se consciente del efecto que produce este fenómeno y ponte en la piel de todas las partes. Seguramente el ejecutivo de la marca esté tan presionado como tú, así que intenta dialogar y relajar las posturas a base de sentido común. Si no puedes evitarlo para al menos la dinámica en tu punto. Si tienes una agencia no vuelques el estrés y todas las responsabilidades en el siguiente eslabón, porque si no los que terminan sufriendo todo el peso de este sin Dios es el currante que echa horas a pie de ordenador o echando kilómetros de un lado para otro.

Con estos cuatro pasos debemos ser capaces de frenar la deriva y conseguir trabajar de manera armónica y justa por el bien de la salud mental y física de todas las partes. Así el fantasma del pánico inútil que desató el Efecto 2000 en su día no vendrá a aparecerse cada dos por tres.